sábado, 16 de enero de 2016
Carne
Mis carnes buscan
el asilo de tus caderas,
en cada noche lujuriosa
como también, abrazos
todas las madrugadas.
Los besos riegan
el vergel de tu piel,
cuando la rozo en silencio,
cuando suenan estrepitosamente.
Mis dedos certeros
investigan todos los poros,
a la caza del deseo
que supura lentamente
sin olvidar, al vello erizado.
Y que decir de mi voluntad
a tu existencia entregada,
cuando hay sol o luna
como también, en tu ausencia
madre de mil lágrimas.
Carne, besos, dedos
al amparo de tu cuerpo.
Silencios, música, miedos
que albergan sentimientos.
Días, noches, nosotros
siendo un suave bolero.
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